miércoles, 30 de junio de 2010

"DE SUEÑOS TAMBIEN SE VIVE".




"UN SUEÑO CASI REAL".

Voy a explicar una historia;
medio buena y muy oscura,
mujeres que son la gloria... 

No voy hablar de los curas.

Una mañana de mayo;
radiante en la primavera,
ya me había quitado el sayo...
Paseando por la Hera.

El aroma de las flores;
el olor a tierra seca,
mi pierna con mis dolores...
La vista de hierba fresca.

He cumplido los cuarenta;
represento sólo treinta,
mis piernas se me calientan...
Y algo menos representan.

Miro los verdes olivos;
amapolas y azucenas,
leía un pequeño libro...
Los leo casi a docenas.

Sentado en un viejo pino;
de una sombra muy cercana,
a la vera del camino...
Me reía y desbarraba.

Con buena sombra y con tino;
mis retinas se cerraron,
el libro San Agustino...
Soñé y no se percataron.
 

Era un lago de agua fresca;
el agua llana en la orilla,
donde beben y se refrescan...
Tres mozas y una morilla.

Eran jóvenes y hermosas;
dos rubias y una morena,
la morilla era preciosa...
Las otras tres sin la tela.

Me saludan con un beso;
y se quitan sus harapos,
a mi se me abulta el "peso"...
Y respiro con trabajo.

Desnudas fueron paridas;
y desnudan se quedaron,
una se encontraba herida...
Vendada lleva una mano.

La morena me retaba;
me sonreían sus ojos,
una rubia recatada...
Se rió viendo el sonrojo.

Las tres quedaron de acuerdo;
"zambuyendose" en el lago,
me vinieron los recuerdos...
Y pasé mal un mal trago.
 

¡Que hermosas con sus turgencias!;
vaya cuerpos más bien hechos,
pero teniendo una "urgencia"...
Corrí cien metros derecho.

Un "apretón" muy urgente;
y me escondí entre ramajes,
separado de las gentes...
De espinos con mal "masaje".

Ya descansado mi cuerpo;
vi tres pinchos muy clavados,
aleteaban los cuervos...
Cerca donde había "vaciado".

Regresé de nuevo al lago;
las mozas seguían desnudas,
¡vaya pechos, que mal trago!...
Por lo visto no eran mudas.

Las tres eran como diosas;
las dos rubias son hermanas,
la morena algo odiosa...
Quería jedar la marrana.

Es metáfora la cita;
quise decir enfadada,
la cuarta la más chiquita...
Era todo rebanada.

Tenia un cuerpo bonito;
y pechos de quinceañera...
dijo con tono tontito...
¡Ya es mayo es primavera!.

Quitandome la camisa;
se me vio la piel morena,
la morena no era "lisa"...
Ni gusano con moreras.

Se me acercó ondulante;
como si fuera un torero,
su pelo seco y brillante...
Con su "ejem" tan moreno.

Despacio en su terreno;
paseillo petulante,
como víctima y ternero...
Con sus pechos por delante.

Llegose hasta mi altura;
me miraron ojos negros,
¡¡joder menuda postura...
La Condesa Montenegro.

Me sonrió tan de cerca;
que el aroma de su boca,
me previno y era terca...
Y me besó como loca.

Mi vista no divisó;
a las rubias y la pequeña,
me acarició y sonrió...
Y aquello no fue tragedia.

Sus manos como dos hierros;
candentes con sus presagios,
su boca tampoco hielo...
Desnudándome despacio.

Mis zapatos y pantalón;
quedaron casi en la orilla,
nunca tuve un revolcón...
Me trató como colilla.

Una colilla de puro;
un puro habano de Cuba,
siempre me sacó de apuros...
Siendo un caso que subyuga.

Besaba su fresca boca;
suelta y seca su melena,
se resolvía como loca...
Comiendo la "magdalena".

Fueron dos horas de abusos;
de picoteo y de besos,
de caricias de un obtuso...
Quitando un hermoso peso.

Las dos rubias y mozuela;
aparecieron de pronto,
la pequeña algo locuela... 

Me tomaron por un tonto.

Aquello era Normandia;
con desembarco de pechos,
recé tres avemarías...
Y me dejaron deshecho.

La pequeña era un fiera;
me babeó "to" la cara,
mi cara como una riera...
Era guapa y descarada.

Desperté y quede tarado;
un perro que me lamia,
encontrándose a mi lado...
¡Fue sueño perra la vida!.

Me levanté muy huraño;
de aquel pino viejo y fuerte,
el sueño me había hecho daño...
Andé y apreté los dientes.

"Guti". "El romancero".
Publicar un comentario